Epiescleritis en perros y gatos: una inflamación ocular que no debe pasarse por alto
¿Qué es la epiescleritis?
La epiescleritis es una enfermedad inflamatoria que afecta la epiesclera, una capa de tejido localizada entre la conjuntiva y la esclera, la estructura fibrosa que forma gran parte de la pared externa del globo ocular.
Aunque puede parecer una simple irritación ocular a primera vista, se trata de una condición inflamatoria que requiere evaluación veterinaria especializada para diferenciarla de otras enfermedades más graves que pueden comprometer la visión.
En perros, la epiescleritis es considerablemente más frecuente que en gatos y suele presentarse como una inflamación localizada o difusa de los tejidos oculares superficiales.
Desde el punto de vista clínico, la epiescleritis se considera una enfermedad inmunomediada en muchos pacientes, lo que significa que el propio sistema inmunitario participa en el desarrollo y mantenimiento de la inflamación.
Epiescleritis y escleritis: ¿son lo mismo?
Aunque sus nombres son similares, no son exactamente la misma enfermedad.
La epiescleritis afecta principalmente los tejidos más superficiales que recubren la esclera, mientras que la escleritis compromete estructuras más profundas y suele asociarse a una inflamación más severa, dolorosa y potencialmente destructiva.
Esta diferenciación es importante porque el pronóstico, el tratamiento y el riesgo de complicaciones pueden ser muy distintos.
Por esta razón, una evaluación oftalmológica completa resulta fundamental para determinar qué estructuras están involucradas.

¿Por qué se produce la epiescleritis?
La causa exacta no siempre puede determinarse.
Sin embargo, numerosos estudios sugieren que gran parte de los casos corresponden a procesos inmunomediados, donde el sistema inmune genera una respuesta inflamatoria anormal contra tejidos oculares propios.
En algunos pacientes la enfermedad puede presentarse de manera aislada, mientras que en otros puede asociarse a enfermedades inflamatorias sistémicas.
También se han descrito formas nodulares, caracterizadas por la formación de masas inflamatorias localizadas sobre la superficie ocular.
Desde la práctica clínica, uno de los desafíos más importantes consiste en diferenciar estas lesiones inflamatorias de tumores o procesos infecciosos.
¿Qué animales tienen mayor predisposición?
La epiescleritis puede aparecer en cualquier perro o gato, pero ciertas razas parecen presentar una mayor predisposición.
Entre las razas descritas con mayor frecuencia se encuentran:
- Collie
- Pastor de Shetland
- Golden Retriever
- Labrador Retriever
- Cocker Spaniel
- Bulldog Inglés
No obstante, la enfermedad puede diagnosticarse en pacientes de cualquier raza y edad.
Signos clínicos más frecuentes
Los signos clínicos pueden variar dependiendo de la extensión y severidad de la inflamación.
En muchos pacientes, el tutor consulta inicialmente porque observa una zona rojiza o engrosada sobre la superficie del ojo.
Los hallazgos más frecuentes incluyen:
- Enrojecimiento ocular localizado o difuso.
- Engrosamiento de la esclera o tejidos adyacentes.
- Aparición de una masa o nódulo rosado.
- Inflamación conjuntival.
- Epífora o lagrimeo.
- Molestia ocular variable.
A diferencia de otras enfermedades oculares severas, algunos pacientes presentan relativamente poco dolor, lo que puede retrasar la consulta veterinaria.
Sin embargo, esto no significa que la enfermedad sea menos importante.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico requiere una evaluación oftalmológica completa.
Durante la consulta se realiza un examen detallado de las estructuras oculares para determinar la profundidad de la inflamación y descartar otras enfermedades que pueden tener una apariencia similar.
Entre las patologías que frecuentemente deben diferenciarse se encuentran:
- Neoplasias oculares.
- Granulomas inflamatorios.
- Escleritis.
- Uveítis.
- Enfermedades infecciosas.
- Alteraciones inmunomediadas sistémicas.
Dependiendo del caso, pueden requerirse pruebas complementarias como:
- Citología.
- Biopsia.
- Ecografía ocular.
- Análisis sanguíneos.
- Estudios de enfermedades sistémicas.
En algunos pacientes, la biopsia resulta especialmente útil para confirmar el diagnóstico y descartar lesiones tumorales.
Tipos de epiescleritis
Desde el punto de vista clínico, pueden observarse distintas presentaciones.
Epiescleritis difusa
Corresponde a una inflamación más extensa de la superficie ocular, con enrojecimiento y engrosamiento generalizado de los tejidos afectados.
Epiescleritis nodular granulomatosa
También conocida como granuloma escleral nodular, se caracteriza por la formación de masas inflamatorias elevadas y bien delimitadas.
Esta forma puede confundirse fácilmente con tumores oculares, por lo que requiere una evaluación especializada cuidadosa.
Tratamiento
El tratamiento depende de la severidad, extensión y causa subyacente de la inflamación.
En la mayoría de los pacientes, el manejo se basa en controlar la respuesta inflamatoria mediante medicamentos inmunomoduladores o antiinflamatorios.
Entre las alternativas terapéuticas utilizadas se encuentran:
- Corticoides tópicos.
- Corticoides sistémicos.
- Inmunosupresores tópicos.
- Inmunosupresores sistémicos en casos seleccionados.
La duración del tratamiento puede variar considerablemente entre pacientes.
En algunos casos se logra un control relativamente rápido, mientras que otros requieren tratamientos prolongados y controles periódicos para evitar recaídas.
¿La epiescleritis tiene cura?
La respuesta depende de cada paciente.
Muchos casos responden favorablemente al tratamiento y pueden mantenerse estables durante largos períodos.
Sin embargo, dado que frecuentemente existe un componente inmunomediado, algunos pacientes presentan recurrencias o requieren tratamientos de mantenimiento.
Por esta razón, el seguimiento oftalmológico es una parte fundamental del manejo a largo plazo.
Pronóstico
Cuando se diagnostica de forma temprana y recibe un tratamiento adecuado, el pronóstico suele ser favorable.
La mayoría de los pacientes mantienen una buena calidad de vida y conservan su visión.
No obstante, los casos que evolucionan sin tratamiento pueden desarrollar inflamación crónica, alteraciones estructurales o complicaciones que comprometan tejidos más profundos del ojo.
Por ello, cualquier masa ocular, engrosamiento escleral o enrojecimiento persistente debe ser evaluado oportunamente.
Conclusión
La epiescleritis es una enfermedad inflamatoria ocular que afecta principalmente a perros y, con menor frecuencia, a gatos. Aunque en algunos casos puede parecer una simple irritación ocular, se trata de una condición que requiere un diagnóstico preciso para diferenciarla de enfermedades más graves como tumores o escleritis profunda.
El diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y el seguimiento oftalmológico permiten obtener excelentes resultados en la mayoría de los pacientes y preservar la salud ocular a largo plazo.
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