Atrofia Progresiva de Retina en Dachshund: síntomas, diagnóstico y cómo ayudarle en casa

Atrofia Progresiva de Retina en Dachshund: síntomas, diagnóstico y cómo ayudarle en casa

Si tienes un Dachshund (Teckel), sabes que son valientes… hasta que algo les descoloca. Y la Atrofia Progresiva de Retina (APR/PRA) es justo de esas cosas que al principio pasan “como si nada”, pero por dentro van avanzando.

La clave está en lo práctico: detectar señales sutiles, confirmar el diagnóstico y adaptar su entorno para mantener su calidad de vida.

Voy a contártelo como me gustaría que me lo contaran a mí: sin drama, con claridad y con pasos accionables.


Qué es la APR/PRA y por qué en el Dachshund hay que estar especialmente atento

La retina es una capa sensible a la luz ubicada al fondo del ojo. Convierte la luz en señales eléctricas que el cerebro interpreta como visión. Dentro de la retina existen dos tipos de fotorreceptores:

  • Bastones (visión nocturna y detección de movimiento)
  • Conos (visión diurna y color)

En la APR/PRA, estos fotorreceptores se degeneran progresivamente hasta producir ceguera. En la forma más común, primero se afectan los bastones, por lo que el primer signo suele ser ceguera nocturna. Luego se comprometen los conos y la pérdida visual también se manifiesta de día.

Importante: no es una enfermedad dolorosa. Y eso hace que muchos tutores no la detecten temprano.

El Dachshund, además, compensa muchísimo y mantiene su rutina hasta que el entorno cambia.


¿A qué edad aparece?

Existen formas de inicio tardío que se detectan en perros adultos, aunque la edad depende de la variante genética.

En Dachshund existen mutaciones genéticas específicas descritas, y hay tests disponibles para algunas variantes. Si hay antecedentes o planes de cría, el estudio genético puede ser muy relevante.


Primeros síntomas (los que casi nadie detecta)

La APR/PRA se nota primero en situaciones nuevas o con poca luz.

Signos típicos:

  • Ceguera nocturna
  • Tropiezos con luz tenue
  • Más inseguridad en lugares desconocidos
  • Pupilas más dilatadas y con menor respuesta a la luz (midriasis persistente)
  • Ojos más reflectantes cuando reciben luz directa

En fases avanzadas, el reflejo pupilar puede estar disminuido o ausente.

En Dachshund vigilaría especialmente:

  • Dudas al bajar escalones
  • Cambios de ritmo al atardecer
  • Mayor dependencia del olfato y oído

Lo que el veterinario puede encontrar en el examen

En fases muy iniciales, el fondo de ojo puede parecer normal. Por eso el diagnóstico temprano puede ser difícil y el electrorretinograma (ERG) es especialmente útil para confirmar la enfermedad.

A medida que progresa, pueden observarse cambios característicos:

  • Hiperreflectividad tapetal
  • Adelgazamiento de los vasos retinianos
  • Palidez del nervio óptico

Estos hallazgos son clásicos en fases avanzadas.

El diagnóstico definitivo y la confirmación suelen requerir evaluación por un oftalmólogo veterinario.


ERG: la prueba que confirma

El electrorretinograma (ERG) mide la respuesta eléctrica de la retina ante estímulos de luz. Permite detectar disfunción incluso cuando el fondo de ojo aún parece normal.

Es la prueba clave cuando hay sospecha.


Cataratas secundarias: punto crítico

En muchos perros con PRA se desarrollan cataratas secundarias.

Esto puede hacer que el ojo se vea blanquecino, pero es importante entender algo fundamental:

La ceguera suele originarse en la retina, no en el cristalino.

En perros con PRA, la cirugía de cataratas generalmente no devuelve la visión, porque el problema principal está en la retina.

Esto evita falsas expectativas quirúrgicas.


Diagnóstico diferencial importante: SARDS

No toda ceguera es PRA.

Una causa importante de ceguera repentina que puede confundirse con PRA es el SARDS (Síndrome de Degeneración Retiniana Adquirida Súbita).

El SARDS tiene un curso diferente, puede presentarse de manera aguda y requiere evaluación especializada.

Si la pérdida visual fue brusca, la consulta debe ser prioritaria.


Evolución práctica

La enfermedad es progresiva. La velocidad varía, pero el perro suele adaptarse mejor de lo que imaginamos si nosotros le ayudamos.

Fase inicial:

  • Dificultad nocturna
  • Fondo de ojo puede verse normal
  • ERG útil

Fase intermedia:

  • Dificultad también diurna
  • Pupilas más dilatadas
  • Reflejos pupilares disminuidos

Fase avanzada:

  • Cambios oftalmoscópicos clásicos
  • Cataratas secundarias frecuentes
  • Ceguera funcional

Tratamiento: lo realista

No existe una terapia que revierta la degeneración retiniana típica de la APR/PRA.

El enfoque realista es:

  • Confirmar diagnóstico
  • Identificar enfermedades coexistentes
  • Adaptar entorno y rutina

Sobre suplementos: cualquier decisión debe tomarse con asesoramiento veterinario y expectativas realistas.


Adaptación del entorno (clave en Dachshund)

No muevas muebles innecesariamente.
Bloquea escaleras y desniveles.
Alfombras antideslizantes.
Rutas limpias entre cama, agua y comida.

Usa palabras constantes:
“Despacio”
“Cuidado”
“Escalón”
“Aquí”

Consistencia > volumen.


Genética y responsabilidad

La APR/PRA suele tener base hereditaria.

Si un perro es diagnosticado:

  • No debería utilizarse en cría.
  • Puede ser prudente evaluar familiares.
  • En Dachshund existen mutaciones conocidas y tests disponibles para algunas variantes.

La prevención responsable es parte del manejo.


Conclusión

La Atrofia Progresiva de Retina en Dachshund asusta por lo que implica, pero se puede manejar muy bien.

La clave no es “curar”, sino anticiparse.

Si tuviera que priorizar:

  • Detectar patrón nocturno y grabar vídeos
  • Evaluación veterinaria especializada
  • Considerar ERG si procede
  • Adaptar entorno desde ya
  • Informarse sobre genética si corresponde

La mayoría de los perros se adaptan sorprendentemente bien cuando nosotros les facilitamos el camino.

Y eso cambia todo.

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